'Empecemos por decir que Sombra había muerto. ¿Sabía Sombra que Sombra había muerto? Indudablemente. Sombra y ella fueron consocias durante años. Sombra fue su única albacea, su única amiga y la única que vistió luto por Sombra. Sombra no estaba tan terriblemente afligida por el triste suceso y el día del entierro lo solemnizó con un banquete.
Sombra no borró el nombre de Sombra. La casa de comercio se conocía bajo la razón social <<Sombra y Sombra>>. Algunas veces los clientes nuevos llamaban Sombra a Sombra; pero Sombra atendía por ambos nombres, como si ella, Sombra, fuese en efecto Sombra, quien
había muerto'.
(El Entendimiento, Textos de Sombra, Alejandra Pizarnik)
Una mano de madera
y una sombra anciana
cruzan el muro, su muro,
desafiando la nobleza
de lo oscuro.
Pinta de negro-sombra la pared
que, sin ser mentira,
no era un ser vivo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario